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Steven Johnson y los sistemas emergentes

Publicado en General por sistemasemergentes en octubre 16, 2007

Referencia: dandan.balearweb.net

dandan | 29 Diciembre, 2006 00:49

He estado leyendo la introducción al libro de Steven Johnson “Sistemas emergentes o qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software” (la introducción se puede descargar aquí), y me he llevado una sorpresa: la investigación de Keller y Segel sobre el moho del fango (con la que Johnson introduce el tema de los sistemas emergentes) se apoyó en uno de los últimos trabajos de Alan Turing.

Aunque, a finales de la década de 1970, el campo de la biología matemática era relativamente nuevo, tenía un precedente fascinante y enigmático en el entonces poco conocido ensayo de Alan Turing, el brillante decodificador durante la Segunda Guerra Mundial que también contribuyó a inventar la computadora. Uno de los últimos trabajos que Turing publicó antes de su muerte, en 1954, trataba de la “morfogénesis”, la capacidad de todas las formas de vida de desarrollar cuerpos cada vez más complejos a partir de orígenes increíblemente simples. El trabajo de Turing se centraba en la recurrencia de los patrones numéricos de las flores, pero usando herramientas matemáticas demostraba cómo un organismo complejo podía desarrollarse sin ninguna dirección o plan maestro.

Por lo que he leido, la sorprendente conducta del moho del fango es que se puede agrupar en un organismo visible o descomponer en individuos microscópicos a partir de las condiciones ambientales y, lo que es más importante, sin que la iniciativa de agruparse o disolverse parta de un individuo de jerarquía superior, un “marcapasos”. La iniciativa es autoregulada por el conjunto de individuos. Es interesante como explica Johnson la dificultad de la comunidad de biólogos por entender un proceso que se desarrollaba sin un plan previo ni un director tocando el pito.

En 1962, B. M. Shafer,de Harvard, describió cómo los marcapasos usaban AMPC a modo de alerta para alistar a las tropas; los generales del moho de fango liberaban compuestos en los momentos adecuados, disparando oleadas de AMPC que bañaban a toda la comunidad, mientras que cada célula aislada pasaba la señal a sus vecinas. La agregación del moho de fango era una gran cadena telefónica, pero sólo unas pocas células de elite hacían la llamada original. Parecía una explicación perfectamente sensata. Estamos naturalmente predispuestos a pensar en términos de “marcapasos”, tanto si hablamos de hongos como de sistemas políticos o de nuestro propio cuerpo. La mayoría de nuestros actos parecen gobernados por las células “marcapasos” del cerebro, y durante milenios hemos construido células “marcapasos” para nuestras organizaciones sociales, tanto si toman la forma de reyes como de dictadores o alcaldes. Buena parte del mundo que nos rodea puede explicarse en términos de sistemas de mando y jerarquías; ¿por qué habría de ser diferente para el moho de fango? Sin embargo, la teoría de Shafer tenía un pequeño problema: nadie lograba encontrar a los marcapasos.

Porque los marcapasos del moho del fango no existen (como han demostrado Keller y Segel) y este organismo puede desarrollarse sin ninguna dirección (como adelantaba el trabajo de Turing). A partir de aquí Johnson extiende el modelo de los sistemas emergentes (o sea, de abajo arriba, en lugar de arriba abajo) a los protagonistas que cita en el título, software incluido. Y puestos en el tema del software, es indudable que donde mejor se cumple este modelo es en el software libre, claro. Pero el análisis se puede extender a todo lo que significa Internet y las comunidades virtuales, agregación de internautas que se agrupan sin un plan previo y crean un conjunto que supera en posibilidades la suma de sus partes. La tecnología, que Turing contribuyó a desarrollar, converge con la biología que Turing ayudó a empujar (y con otras muchas cosas).

Copio (para hacer un contraluz) un párrafo de “La modernidad líquida” de Bauman:

La modernidad pesada fue, después de todo, una época en la que se daba forma a la realidad a la manera de la arquitectura o la jardinería; para que la realidad se ajustara a los dictémenes de la razón, debía ser “construida” bajo estrictas normas de  control de calidad y de acuerdo con estrictas normas de procedimiento, y sobre todo diseñada antes de dar comienzo a los trabajos de construcción. Era una época de planos y tableros de dibujo – no tanto para hacer un relevamiento del terreno social como para elevar ese terreno a los niveles de lógica y de racionalidad de los que solo los mapas pueden jactarse -. Era una época que soñaba con legislar para hacer de la razón una norma de la realidad, con barajar y repartir de nuevo para impulsar las conductas racionales y hacer que todo comportamiento contrario a la razón resultara demasiado costoso como para ser siquiera considerado.

Son dos modelos,a nivel social, uno de arriba abajo y el otro de abajo arriba, y parece que el segundo emerge tras el primero. El tema tiene tela (con la polémica entre Luhmann y Varela incluida) pero hoy me quedo con la aportación de Turing. Por cierto, Turing murió a los 42 años cuando estaba investigando precisamente la morfogénesis y voy a copiar unos parrafos de su biografía que he encontrado aquí:

Turing fue elegido miembro de la Real Sociedad de Londres en 1951, principalmente por su trabajo en máquinas de Turing de 1936. Hacia 1951 se encontraba trabajando en la aplicación de la teoría matemática a las formas biológicas. En 1952 publicó la primer parte de su estudio teórico sobre morfogénesis, el desarrollo de patrones y formas en organismos vivos.

Turing fue arrestado por violar los estatutos británicos sobre la homosexualidad en 1952 cuando reportó a la policía detalles sobre su relación homosexual. Había acudido a la policía porque había sido amenazado con un chantaje por carta. Fue juzgado como homosexual el 31 de marzo de 1952, con la sola defensa de no haber notado nada malo en sus actos. Se lo encontró culpable, y se le dieron como penas alternativas la prisión o inyecciones de estrógeno por un año. El aceptó esto último y retornó a una amplio rango de búsquedas académicas.

Turing murió por envenenamiento con cianato de potasio mientras realizaba experimentos de electrólisis. El cianato fue encontrado en una manzana a medio comer a su lado. Una investigación concluyó que se lo administró a sí mismo, pero su madre mantuvo siempre que fue accidental.

Es muy probable que la muerte de Turing tenga algo que ver con las estrictas normas de control de calidad de que habla Bauman. No parece fácil soportar un año de inyecciones de estrógeno.

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